La culpa forma parte de la experiencia de ser padre o madre. No es algo puntual, es algo que aparece una y otra vez: cuando no tienes tiempo, cuando estas cansado, ´cuando reaccionas peor de lo que te gustaría. No es una excepción, es parte del proceso.
Y cuando aparece, se siente.
Se siente como un nudo en el pecho.
Como esa voz que te dice que podrías haberlo hecho mejor.
Como una incomodidad que se queda contigo, incluso cuando el día ya ha terminado.
A veces es silenciosa. Otras, insistente. Pero esta ahí.
En Raíces y Vuelos no vemos la culpa como un error que hay que evitar, sino como una señal que invita a mirar. No se trata de justificar lo que ha pasado, ni de castigarse por ello. Se trata de hacer algo mas útil: tomar conciencia, asumirlo con honestidad y; si hace falta, reparar.
La culpa, bien acompañada, deja de ser una carga y se convierte en una oportunidad para crecer.
Y ahora la pregunta inevitable:
¿Que haces tu con la culpa cuando aparece: la evitas, te castigas.. o la utilizas para hacerlo diferente la próxima vez?